Definitivamente este año en los interiores han reinado los colores brillantes. A principios del 2009, el amarillo mimosa fue declarado el color en voga y lo vimos en todas sus manifestaciones. Ahora para finalizar el año, ¿el color en las paletas de todos los diseñadores? El naranja. Su energía y dinamismo ha infiltrado nuestros espacios, transformando lo convencional en algo nuevo y refrescante.
Existen muchas formas de implementar esta vibrante tonalidad. Como color para nuestras paredes, se ve fabuloso. Lo ideal es elegir piezas de mobiliario y accesorios en 2 o 3 colores contrastantes para lograr un equilibrio visual. Las tonalidades neutras como el blanco o los grises son perfectas para combinar con el naranja, ya que disminuyen un poco su intensidad. También es ideal para paredes exteriores, ya que complementa a la perfección el estilo rústico y el mediterráneo.

El naranja también es ideal para añadir unos divertidos toques de color en espacios más sobrios. La lámpara de Luminatti es un ejemplo perfecto. ¿Pueden imaginarse un comedor o una habitación con esta pieza destellando desde arriba? Sin importar lo sencillo o tradicional que sea su espacio, con una lámpara como esta será totalmente transformado.
Pero sin duda alguna la manera más sencilla es añadiendo accesorios naranja como cojines, adornos y ¡flores! (reales o de seda) a los espacios que ya tenemos. ¿Qué esperas? Atrévete ¡y adopta la fiebre del naranja!